Piano. Obras del Siglo XX para mano izquierda

Paul Wittgenstein
 

Piano. Obras del Siglo XX para mano izquierda

Paul Wittgenstein. La controvertida vida del hijo de un magnate que persuadió a Ravel, a Britten y a Prokofiev para escribir obras para la mano izquierda.

Paul Wittgenstein nació el 11 de mayo de 1887 en Viena. En 1946, Wittgenstein se convirtió en ciudadano estadounidense y vivió el resto de su vida en los Estados Unidos, donde falleció en la ciudad de Nueva York, el 3 de marzo de 1961

Paul sufrió un cruel vuelco en su destino en 1914 cuando una bala lo hirió gravemente en el frente ruso y como consecuencia, perdió su brazo derecho.

Vienna Musikverein

Vienna Musikverein

En Diciembre de 1913, antes de perder su brazo en la guerra, a los 26 años, hizo su debut en la Musikverein de Viena. El había alquilado la sala y la orquesta ya que el dinero no era un impedimento para un Wittgenstein. Karl, su padre era un magnate del hierro proveedor del Imperio Austro-Alemán. Como Karl era un violinista amateur y mecenas de las artes, Paul tuvo ocasión durante su infancia de cenar con Brahms y Clara Schumann y de tocar dúos con Richard Strauss. Mahler, Casals y Bruno Walter eran habituales invitados al ostentoso palacio de los Wittgenstein.

Paradójicamente, Karl Wittgenstein desaprobaba la tendencia artística de sus propios hijos insistiendo en que debían continuar el negocio de la familia. El propio Brahms presenció esa tensión familiar. Quizás haya sido esa actitud opresiva la que llevó al suicidio a tres de los nueve hijos de la familia. Paul no pudo iniciar su carrera como concertista sino hasta que su padre falleció.

En Agosto de 1914, lejos de su glamoroso hogar y de sus siete pianos de concierto, Paul recibió un disparo en su codo y cayó inconsciente. El hospital en que le amputaron el brazo cayó bajo control enemigo, y pacientes y médicos fueron enviados a campos de Rusia y Siberia..

Durante su recuperación en el hospital de prisioneros de guerra de Omsk, nunca abandonó sus deseos de retomar su vida como concertista de piano. De hecho, dibujó con carbón un teclado sobre un cajón de madera y practicaba 7 horas por dia para refinar su técnica con la mano izquierda. Unos meses más tarde, un diplomático que vio la situación, requirió que el soldado fuera trasladado a un campo de prisioneros donde tendría acceso a un piano. Paul comenzó a hacer arreglos para mano izquierda de la música que conocía en profundidad y comenzó por el Estudio Revolucionario de Chopin.

Repatriado en Viena, Wittgenstein ofreció un concierto con una mano en Diciembre de 1916. Es evidente que nunca quiso ser reconocido como una rareza y que aspiraba a ser distinguido como artista. Dada la situación que disponía de mucho más dinero que repertorio para tocar, llegó a la conclusión que comisionar música le permitiría sobreponerse a la menor insinuación referida a los arreglos hechos para una sola mano. Paul Wittgenstein había iniciado este proceso en Omsk, escribiendo al compositor no vidente Josef Labor para requerirle un concierto. Su fortuna familiar le permitió abordar con facilidad a los compositores más reconocidos del siglo XX, tales como Korngold, Hindemith, Richard Strauss, Franz Schmidt, Ravel, Prokofiev y Britten.

En respuesta a las limitaciones técnicas y al desafío de escribir para la mano izquierda, los compositores, varios de ellos pianistas, compusieron obras extraordinarias. No obstante, a Wittgenstein no le gustaba la mayoría de las obras que comisionó.

En ocasiones demandante, despreciativo, crítico y posesivo, solía discutir con sus colaboradores elegidos. Insistió en los derechos exclusivos de ejecución de por vida del concierto para Piano Op 17 de Korngold con el argumento “No construyes una casa sólo para que alguien más viva en ella. Yo encargué y pagué por estos trabajos, toda la idea fue mía…”

En 1931, la partitura del Concierto Nº 4 para piano de Prokofiev fue recibida con mucho desagrado: “Gracias por el concierto, pero no entiendo ni una nota del mismo, no lo tocaré”. El concierto no se tocó en vida del compositor, y fue recién en 1956 que se realizó por primera vez cuando el pianista Siegfried Rapp, que también perdió su brazo derecho en la guerra, consiguió la partitura de la viuda de Prokofiev.

La Música para Piano Op. 29 de Hindemith es un ejemplo particularmente polémico. Wittgenstein despreció el trabajo y lo rechazó de plano – pero también impidió que nadie más la toque. Luego de su traslado a los Estados Unidos en 1938, el manuscrito languideció en su estudio hasta la muerte de su viuda en el 2002. El pianista que se encargó de traer esta largamente perdida joya del siglo XX en su premier mundial es parte de otra historia destacable. En 1965, el prodigio estadounidense Leon Fleisher, a sus 36 años, se estaba preparando para una gira de conciertos con George Szell cuando inexplicable y repentinamente sus cuarto y quinto dedos de su mano derecha comenzaron a doblarse hasta quedar rígidos en esa posición.

No obstante, para Fleisher, este problema tuvo un aspecto positivo “me llevó alrededor de dos años darme cuenta que no era mi conexión con la ejecución del piano lo más importante, sino mi conexión con la música, y de que yo podría encontrar otras maneras de satisfacer ese amor y esa necesidad por la música. Presté más atención a la enseñanza y comencé a dirigir. Extendí mi actividades en lugar de sólo tocar repertorio para mano izquierda. Pienso que acrecentó mi visión de la música.”

Por otra parte, Fleisher pudo vivir con la esperanza de que su afección podría en algún momento desaparecer. Mientras se sometía a diferentes terapias, comenzó a sumergirse en los trabajos que había construído Wittgenstein. Se convirtió en un activo comisionador y colaborador con compositores, entre ellos William Bolcom quien escribió un Concierto para Dos Pianos para Mano Izquierda, para Fleisher y su amigo Gary Graffman, que también sufría limitaciones en su mano derecha.

Casi cuatro décadas después de perder el uso de esos dedos “congelados”, diagnosticaron a Fleisher con una distonía focal, que es una contracción involuntaria de los músculos originados por un problema neurológico. Inyecciones de Botox le permitieron recuperar la movilidad, dar conciertos y grabar nuevamente, dando la premiere del descartado por Wittgenstein concierto de Hindemith 81 años luego de ser compuesto.

Como comisionador de obras para mano izquierda, Fleisher tuvo una mente definitivamente más abierta que la de Wittgenstein. Diversos comentarios dejan entrever que Wittgenstein no era un gran pianista y que tampoco contaba con apoyo emocional por parte de su familia. Es probable que estas razones lo hayan llevado a sentirse incómodo en su relación con los compositores y a tener un comportamiento hostil con ellos.  

No obstante, su fortuna y su situación favoreció la creación de grandes obras musicales de brillantes compositores del siglo XX que de otra manera no hubieran existido.

Existe un sitio dedicado a la música para piano para mano izquierda desarrollado por Hans Brofeldt que manifiesta
“a la memoria de Paul Wittgenstein cuya determinación por lograr una carrera internacional como concertista de piano con un sólo brazo enriqueció la literatura para piano con muchas grandes obras y ha sido una inspiración para pianistas que vivieron con posterioridad en una situación similar”
http://www.left-hand-brofeldt.dk/

 

Parte de este artículo fue extraído y traducido del artículo de Melissa Lesnie del 20 de Marzo de 2014 para Limelight Magazine
http://www.limelightmagazine.com.au/Article/375711,paul-wittgenstein-the-man-with-the-golden-arm.aspx#sthash.jiG61bCN.dpuf

Nota Editorial: En 1987, tuve ocasión de tocar un concierto en Nueva York dirigido por el Maestro Leon Fleisher con la Orquesta del Mannes College en la que el solista fue Murray Perahia. Una experiencia excepcional con dos personas excelentes además de ser brillantes artistas.

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